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domingo, 22 de agosto de 2010

X0 = Cultura

En problemas de Economía (me imagino que otras ciencias, como la Física, también), más precisamente en problemas de valores iniciales de sistemas dinámicos , X0 representa el punto inicial que establecemos a partir del cual la variable va a moverse en función de otra, como puede ser el tiempo. Crecerá, decrecerá o permanecerá constante, pero para poder observar su evolución necesitamos establecer ese punto inicial.

Algo así vendría a ser la cultura. Una de esas cosas con las que las personas suelen venir cargadas. Que es transmitido por su entorno, y a partir de lo cual construyen su vida, sus gustos, su identidad. Su "juicio crítico", según la Real Academia. A su vez uno puede crear cultura, adquirirla, venderla, imponerla, probarla, intercambiarla, moldearla, experimentar. No es estática. Se crea, nunca de la nada. ¿Destruirla? Difícilmente a cero.

¿Por qué a mucha gente no le gusta Borges, por mencionar a alguien, o no entiende nada o al menos no puede apreciar por qué es tan reconocido por otros (siempre puede no gustarle a uno mismo)? Posiblemente en gran parte de los casos sea porque no lo leyeron. Ya sea porque alguien les dijo que era difícil, o porque leyeron de un par de hojas a un libro entero y no entendieron lo que decía, o era mucho esfuerzo ir a buscar algunas de todas las expresiones a un diccionario o en Internet. Tal vez nunca nadie les explicó ni ellos se molestaron en preguntar, en la escuela o en otro lado, todo el sentido que se le puede dar a una gran obra, el sentido que se le da a los símbolos que en ella aparecen. [Personalmente creo que uno puede distinguir un obra maestra cuando se pueden descubrir significados mucho más allá de lo que el autor se planteó originalmente al escribirla. ¿O acaso Cervantes tenía otra intención que no fuera una parodia a las novelas de Caballería de moda en la época para su Don Quijote? Sinceramente no lo creo y aún así...]

En otras palabras, mucha gente no tiene un stock cultural (stock que es por cierto, inmensurable) apropiado para entender ciertas cosas. Para crear más cultura con cierta complejidad y originalidad sobre todo. ¿Elitista? Posiblemente. La cuestión es que la gran parte nunca contó con la oportunidad de adquirir dicho stock.

Por un lado, la destrucción del sistema educativo público, laico y obligatorio es un factor de peso en este sentido. Esto impide que aquel que no tuvo la oportunidad de ir a un "buen colegio" pierda uno de los primeros contactos con cierta cultura. La cadena cíclica sólo lleva a más pobreza y marginalización culturales. La estigmatización social del "pobre", de la que los medios masivos son grandes responsables [y los políticos no se quedan atrás: fíjense si no en la ridiculez de lo que pasó el último 25 de mayo con la fiesta del Gobierno Nacional por un lado y la reapertura del Colón del Gobierno de la Ciudad por el otro], dificulta que aquél que se encuentre en determinadas condiciones socio-económicas se acerque de manera crítica (y no sólo como un lindo paseo de sábado) a ciertas manifestaciones culturales, a las que la escuela le pudo haber brindado un primer contacto. Esto no quiere decir que alguien con escasos ingresos no pueda abrir la puerta del arte. Pero al menos no se lo están haciendo nada fácil. Y un concierto multitudinario como el de ayer no basta por sí solo, más allá de gloriosas intenciones.

No obstante lo dicho, este fenómeno no es de ninguna manera propiedad de una clase social. La celeridad de la vida moderna es contraria a un desarrollo cultural que permita a los individuos descubrir las maravillas que se esconden detrás de ciertos párrafos u obras de arte a su vista ininteligibles. La premura con la que se vive hoy en día complica mucho la tarea de reflexionar, pensar sobre lo que se está viendo. Incluso ir a buscar una palabra al diccionario es un despropósito temporal. De esta manera, muchos planes de estudio se piensan de modo de formar entes productivos cual cadena de montaje antes que seres racionales. Leer los fundamentos filosóficos de una teoría se entiende como una pérdida de tiempo y el mainstream será la teoría que resulte más práctica. Así, por ejemplo, una flamante Lic. en Economía del Instituto Di Tella a la que poder adquisitivo no le falta, no sabía lo que quería decir la palabra crepúsculo (evidentemente antes de que saliera la película).

El lenguaje, como ven, es una primera víctima de todo esto. Cada vez se habla más a lo Newspeak de 1984 (si quieren saber a lo que me refiero, lean la novela y los efectos que se buscan imponiendo dicha lengua). Dirán ustedes: "¿para qué le sirve a un economista saber lo que quiere decir crepúsculo?" Seguramente que en cuanto a economista, poco o nada. Sin embargo, si bien es solo un ejemplo, esa es justamente la mentalidad imperante. ¿Y esto para qué sirve? ¿Cómo vas a vivir de esto? No hay tiempo para lo que no sea productivo, sobre todo a corto plazo, al menos desde el punto de vista del individuo. Incluso la creatividad para producir se desprecia muchas veces si es que no se ve materializada en un futuro cercano.

Estoy seguro que no nos vamos a morir por no entender nada de nada sobre ningún arte. Pero piensen, en base a la experiencia que tengan, como sería vivir entendiendo un poquitito más...

Nota: como se habrán dado cuenta, en realidad el concepto matemático mencionado en el primer párrafo, si bien tiene algún parecido, no es realmente lo que expreso como idea de cultura a lo largo de la entrada. Pero quedaba cool ;) Además aclaro que a través de esta idea hago referencia a una concepción generalizada de lo que es la cultura, la que debe ser evidentemente sujeto de debate y posiblemente de otra entrada, ya que no es esto de lo que hablo acá.

martes, 23 de febrero de 2010

El mundial de la canción

Viña del Mar 2010 (nada cotra nuestros vecinos). La organización ideó un festejo por el Bicentenario del hermano país. ¿La idea? Un despropósito: se realiza un concurso para saber cuál es la mejor canción del siglo XX. Una especie de mundial de la canción, donde cada país elegido tiene su representante. Se ponen en la misma bolsa canciones como "'El día que me quieras', de Gardel, que será interpretada por el argentino Cristián Soloa (yo no lo conocía de nombre ni de cara ¿y usted?); 'La flor de la canela', de la peruana Chabuca Granda, cantada por Sandra Muente, y 'Eres tú', del grupo español Mocedades, por la banda SEIB. Además, Simona Galeandro pondrá voz a 'Volare', del italiano Domenico Modugno; Elliott Yamin interpretará 'Rock around the Clock', de Bill Haley y The Comets, mientras que la banda The Thirst revivirá la mítica 'I Can't Get No (Satisfaction)', de The Rolling Stones. En tanto, Melanie Dahan entonará 'La vie en rose', de la francesa Edith Piaf y Louis Guglielmo; Rodrigo Fernández interpretará 'Si nos dejan', del mexicano José Alfredo Jiménez; Coco Freeman cantará 'Para Vivir', del cubano Pablo Milanés, y Difuntos Correa recordará 'El tiempo en las bastillas', del chileno Fernando Ubiergo".

Pregunto humildemente cuál es el sentido de comparar canciones que se creen genialidades. Es imposible comparar a Gardel con Jagger en ese sentido. Directamente no se puede. Esto no es fútbol, es arte. Incluso en la medida en que el fútbol se asemeja al arte, tampoco se lo puede comparar en este sentido. Por otra parte, ¿no es suficiente con el hecho de que son genialidades? ¿Cuál es el móvil para buscar una mejor que las otras? Como si a ese nivel esto fuera posible.

  • Primero son diacrónicos. Cada uno vivió su tiempo, su época su cultura y estas canciones son el resultado de ello. No es lo mismo hablar del período entre guerras que de la segunda posguerra. En ningún sentido. ¿Será que al mismo tiempo juzgan esto también? Sería estúpido y hasta ofensivo.
  • Segundo, son distintos estilos. Es como si me pusiera a comparar qué es mejor ¿lo dulce o lo salado? Uno puede decir que algo le gusta más que otra cosa, pero a todos comemos algo salado Y algo dulce. Y nos encantan tanto cosas dulces como cosas saladas. Necesitamos las dos.
Fuera de esta discusión, quiero mostrar lo que fue el "representante" argentino. Y se los comparo con el original. Claro, acá tampoco hay comparación... pero por otros motivos:



Ahora sí, disfruten:



Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;

tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,

ramblas en la luna, vírgenes de cera.


Nada más Su Señoría.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

En español sentimos...

No es una cuestión de nacionalismo absurdo. Mucho menos de tratar de imponer una moda. Pero me gustaría pedirle al que esté leyendo esto que trate de no usar expresiones que no ertenezcan a su idioma cuando no haya necesidad de hacerlo. No me refiero a palabras que ya estén incluidas al vocabulario diario como lo son los términos relacionados con la informática u otros. No estoy en contra de que se enseñen lenguas extranjeras en las escuelas. De hecho, yo estudio dos y me parecen indispensables. Me dirijo especialmente a todos aquellos que usan frases como: "sorry", "please", "bye", "hi" "I love you" excesivamente. En cualquier conversación, ante cualquier error aparece el sorry. Al amor de su vida un I love you. Y a cualquier pedido lo corona el 100% de las veces con un pliiiiiiiiiiiiiiiiiis!

¿Por qué la gente usa frases en otros idiomas, sobre todo en inglés? Si bien esto tiene efectivamente que ver con la moda y con el permanente contacto que se pueda tener o no con otra lengua, existe, a mi entender, una razón algo más psicológica si se quiere. Es mucho más fácil decir sorry que pedir perdón. No soy especialista en lenguas ni nada por el estilo. Digo todo esto desde el sentido común. Pero cuando uno habla en su lengua materna, me parece que se sienten más las palabras. No importa cuánto más o menos pueda uno conocer otra lengua. Existe un compromiso entre el sentimiento de arrepentimiento y el sonido de la palabra perdón, lo que no quiere decir que no se pueda mentir pero al decirlo en otro idioma es como si te estuvieras sacando algo de encima. Como si te escondieras detrás de una careta.

Se los digo porque hace unos años, yo mismo introducía palabras en inglés sueltas y sin ninguna razón en el medio de, por ejemplo, una charla con un amigo. A los 15 me di cuenta de que la lengua de uno tiene un sabor especial. Se siente, se palpa de manera distinta. Cada palabra tiene una masa y un volumen específicos para los que nacieron con ese idioma. Esto viene al caso porque hay quienes, con altos estudios, profesionales recibidos, desconocen la incidencia que puede tener en los otros cada palabra de lo que se dice. Pueden herir a un amigo o a sí mismos, y alentar al enemigo sin darse cuenta. Las palabras en otro idioma no dañan a nadie (por eso se acude a ellas), pero tampoco lo ayudan.

Me animaría a decir que la gente que más habla de esta forma es, generalmente, más superficial, o al menos lo aparenta. Tenés la sensación de que basta una charla de diez minutos para sacarle la ficha completa. Ya que se esconden, puede haber mucho, poquito o nada. Yo personalmente me inclino a pensar lo último. Ocultan la nada que llevan dentro.

Digamos entonces no importa, lo siento, hasta siempre, te quiero como sabemos hacerlo, en español (rioplatense en lo posible).

miércoles, 12 de marzo de 2008

Vamos a hacerte el humor, con el flaco y el petiso...

Se fue el último en su clase que quedaba en la televisión argentina. Creo que todos nos quedamos duros con la noticia. No porque no se supiera de su enfermedad sino por la continua actitud que tenía de seguir haciendo proyectos hasta el último momento.

La Biblia y el calefón

Si te sale un grano en la nariz,
si te pide “coima” el porvenir,
si, el que te “jedi” la primera vez, falló,
si no sales en la foto,
si tu “jermu” se rajó,
busca en el control remoto,
la Biblia y el calefón.

Si te mete cuernos la ciudad,
si agoniza el rey del carnaval,
si te privatizan parte del corazón,
vacunate contra el miedo,
vamos a hacerte el humor
con Charly, Diego y Olmedo,
la Biblia y el calefón.

Si no juegas nunca de local,
si te ríes para no llorar,
si el “laburo” ingrato te afanó la ilusión,
no necesitas permiso,
vamos a hacerte el humor
con el flaco y el petiso,
la Biblia y el calefón.

Si no cantas ni en la ducha,
si se oxida el bandoneón,
si la vida sabe a trucha,
la Biblia y el calefón.

Esta canción fue escrita por su amigo Joaquín Sabina para su programa La Biblia y el calefón. Y me pareció un buen homenaje.

San Pedro debe estar muriéndose de risa...

sábado, 8 de marzo de 2008

Qué hubiera escrito Neruda, qué habría pintado Picasso...

Son inspiración de escritores, pintores y compositores. Pero no sólo hacen crear, sino que también crean. Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, pero también son grandes mujeres sin necesidad de un hombre delante, ni detrás. Le llaman el sexo débil, pero pueden resistir dolores, sufrimientos físicos y psíquicos insospechados por algunos hombres ciegos. Y, al mismo tiempo, pueden causarle dolor y desesperanza a cualquiera, además de tener la capacidad de hacer perder la cabeza al más frío y racional de los nuestros. Y sin que ni por un instante les tiemble el pulso pueden manejar ellas solas la más enmarañada de las organizaciones con la mano más dura, y aún así ser los más comprensivos y cariñosos seres que deambulan en este mundo. Son políticas, secretarias, gerentes, obreras, amas de casa, prostitutas, monjas, santas, madres, amigas, compañeras, novias, médicas, esposas, hijas, maestras, abuelas, científicas, hermanas, policías, profesionales, brujas, suegras, deportistas, luchadoras... No hay barrera que no puedan derribar si realmente se lo proponen. De sus manos pueden salir la caricia más suave y placentera o el cachetazo más desgarrador. De sus labios el beso más apasionado, el "te amo" más ansiado así como el "no te banco" más desalentador. Pero también su boca puede pronunciar el discurso más enérgico para ratificar los principios más altos, los derechos más humanos, el castigo más justo. A pesar de todo esto, no pueden vivir sin amor, los hombres tampoco podemos. No pueden vivir si nosotros, pero que sería de nosotros si no existieran musas como ustedes, mujeres.

martes, 29 de enero de 2008

Para no cortarse de un tajo las venas

Quienes gusten de las genialidades del excelso cantautor madrileño Joaquín Sabina ya sabrán de qué les hablo. Sin embargo, muchos pueden desconocer la procedencia del título de este blog. El mismo viene de la letra de una canción de autoría del español y titulada "Más de cien mentiras". Este tema enumera distintos cosas, personajes, lugares, actitudes que tenemos, que poseen este mundo y sus habitantes, y que de alguna manera constituyen distintos motivos para no querer matarnos.

La elección por mi parte de este título se debe a que en este, mi blog, trataré de alguna manera de mostrar cosas, personajes, lugares, actitudes que por algún motivo constituyan razones para no querer quitarnos la vida. Ya sea porque ese objeto por su belleza o por la felicidad que nos trae nos impulsa a seguir viviendo para apreciarlo y disfrutarlo o porque, por el contrario, nos trae tristeza y desilusión, siendo nuestro deber seguir vivos para cambiarlo.

Sin más, les presento a la vedette de esta entrada, la cual forma parte del álbum publicado en 1994, Esta boca es mía:

Más de cien mentiras

Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, alteres.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes son nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobre exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.